El encontrarte parece mágico. Es sólo voltearme y verte allí.
Tu cara de asombro al verme, me hizo sentir tan bien porque me viste como si me estuvieras buscando. Tú volviste a sonreírme como lo haces cada vez que nos cruzamos.
Entre palabras, charlas, bromas y materias, es imposible el dejarte ir...
Era seguir hablando en las escaleras, que yo quería que en ese momento, sean infinitas y largas.
Como tonta por dentro me pierdo en esa irresistible voz y en ese, de vuelta, saludo de adiós, que aunque sea un: "Nos vemos después", parece
"El Final Del Tiempo". Admito que me cuesta dejarte en la puerta de tu salón, pero soy fuerte y puedo volver estupidizádamente sonriendo a mi aula, con los ojos brillosos y el autoestima por las nubes...
Sólo dice en mi cara: Angelito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario