Esto es más fuerte que yo y que todo lo que en este momento estoy sintiendo...
¡¡ VOY A ESTALLAR !!N puede ser que nos volvamos a ver y a verlos en acción...
(Llanto de emoción!!!!) Juré poderlos ver de más cerca y estoy dispuesta...
No lo puedo creer... Casi no respiro, estoy agitada, exaltada, con ganas de saltar por toda la casa y esto solo por ustedes... ya sé que parezco loca pero ustedes son lo que más amo y necesito en la vida y quiero devolverles su cariño y lealtad de alguna forma.
Jonas Brothers, nos vemos pronto...
When I hold you in my arms, I know that is forever, I just gotta let you know, I never wanna let you go.
My heart is singing of happiness...
martes, 27 de abril de 2010
martes, 20 de abril de 2010
Capítulo 6: ¿Por qué esa mirada me parece ya haberla visto?
Me sentía bastante bien cada vez que me miraba y me encantaba cuando sonreía. Pero todavía sentía algo muy extraño cada vez que me hablaba o me veía tan expresivamente cautivador
Lourdes: Antes de que parezca una estúpida cada vez que me quedaba paralizada mirando sus ojos marrones, tuve que hablar:- Bueno, es hora de irse.- Aunque me dolía, ya era tarde.
Me paré y me estiré, había estado mucho tiempo allí sentada.
Gabriel: Se paró sin dudar y se quedó mirándome con una carita de tristeza que me estaba matando de ternura.- Pero...¿Por qué te vas? Es temprano, te cocino algo y seguimos hablando.- estaba en frente mío, con esa proposición tan dulce y que parecía tan sincera...
Lourdes:- Gabriel... me debo ir... es tarde.- decirle que no, fue muy forzado de mi parte pero prefería estar sola en mi casa...
No importa por qué, pero era mejor así.(suspiro)
Gabriel se veía disimuladamente decepcionado aunque trataba de darme una sonrisa, mi negación la había dolido un poquito.
Gabriel:- Está bien, te acompaño a la puerta.-
Íbamos caminando hacia la puerta de entrada de su casa, él me abrió la puerta y me dejó pasar primero. La cerró, quedándonos afuera. Gabriel se apoyó en la pared y yo lo miraba estando en frente de él, con los brazos cruzados y revoleaba los ojos.
Todo era silencio, era un poco incómodo quedar tan callados. Gabriel seguía con sus ojos clavados en mí, mientras veía como su pelo se volaba por el viento...
Pero después de sentir ese viento en mi cara, de nuevo, repentino y melancólico,
Este chico me habló...
Gabriel:-Algún día quedamos de vuelta en vernos,
si tú quieres...
Lourdes: Antes de que parezca una estúpida cada vez que me quedaba paralizada mirando sus ojos marrones, tuve que hablar:- Bueno, es hora de irse.- Aunque me dolía, ya era tarde.
Me paré y me estiré, había estado mucho tiempo allí sentada.
Gabriel: Se paró sin dudar y se quedó mirándome con una carita de tristeza que me estaba matando de ternura.- Pero...¿Por qué te vas? Es temprano, te cocino algo y seguimos hablando.- estaba en frente mío, con esa proposición tan dulce y que parecía tan sincera...
Lourdes:- Gabriel... me debo ir... es tarde.- decirle que no, fue muy forzado de mi parte pero prefería estar sola en mi casa...
No importa por qué, pero era mejor así.(suspiro)
Gabriel se veía disimuladamente decepcionado aunque trataba de darme una sonrisa, mi negación la había dolido un poquito.
Gabriel:- Está bien, te acompaño a la puerta.-
Íbamos caminando hacia la puerta de entrada de su casa, él me abrió la puerta y me dejó pasar primero. La cerró, quedándonos afuera. Gabriel se apoyó en la pared y yo lo miraba estando en frente de él, con los brazos cruzados y revoleaba los ojos.
Todo era silencio, era un poco incómodo quedar tan callados. Gabriel seguía con sus ojos clavados en mí, mientras veía como su pelo se volaba por el viento...
Pero después de sentir ese viento en mi cara, de nuevo, repentino y melancólico,
Este chico me habló...
Gabriel:-Algún día quedamos de vuelta en vernos,
si tú quieres...
sábado, 17 de abril de 2010
Querida amiga...
Gracias por todos los momentos
que hemos compartido
que hemos compartido
momentos llenos de sentimientos
y pensamientos compartidos,
sueños y anhelos,
secretos, risas y lágrimas,
y sobre todo, amistad.
Cada preciado segundo quedará atesorado
eternamente en mi corazón.
Gracias por dedicarme tiempo
tiempo para demostrar tu preocupación por mí,
tiempo para escuchar mis problemas
y ayudarme a buscarles solución,
y sobre todo,
tiempo para sonreir y mostrarme tu afecto.
Gracias por ser lo que eres
una persona maravillosa.
Pude contar contigo
cuando necesitaba en quien confiar
y pedir consejo.
Gracias a ti comencé
a conocerme
e incluso a apreciar lo que soy.
viernes, 16 de abril de 2010
Capítulo 5 No sé ni dónde estoy
... estaba dormida creyendo, que todavía estaba en dónde había quedado, pero cuando pude estar más lúcida, no era el banco donde yo estaba antes. Me encontraba en un pequeño cuarto, con las luces bajas y amarillas, estaba en un sillón. Me levanté rápidamente por el susto de haber aparecido en un lugar que ni conocía. Cuando volteé, encontré a un chico sentado al lado mío, se había quedado dormido sentado en su lugar. Un poquito me había tentado, él estaba con la boca abierta y lejos de mí , todo acurrucado en la otra esquina del sillón. No sabía quién era exactamente, por eso, decidí despertarlo...
Lourdes:- Despiértate... ¡eeeh!- decía lo más pacífico posible para no asustarlo y lo samarreaba del hombro.
Chico:- ¡¿Qué pasa?!- entreabriendo sus ojos y después sonriendo.
Lourdes:- ¿Qué te pasa a ti?¿Dónde estoy?¿Quién eres?- desesperada no escuchaba respuesta.
Chico: (bostezo) - Son muchas preguntas para una persona a medio despertar. Jajaja.- se reía y no entendía por qué, no veía que estaba desesperada por saber qué me había pasado.
Se acomodó en el sillón, se estiró.
Chico:- Primero, a mí, no me pasa nada. Segundo, estas aquí porque te encontré desmayada en el banco de la puerta de la facultad. Tercero, soy Gabriel.- Aunque me dijo quién era, yo todavía no lo reconocía.
Me miraba como diciéndome que sí sabía...
Gabriel:- ¿No sabes quién soy?- se reía.
Lourdes:- Que yo sepa, no.-
Gabriel: ¿No? Voy contigo a Literatura Dramática y a Expresión y Ortografía. Hoy te encontré en el pasillo. - se seguía riendo y yo, me ponía más nerviosa por no conocerlo.
Pensé, pensé y no había caso.
Gabriel: (suspirando) - No lo quería decir, pero hoy empujaste a alguien, ¿no?.
No sabía qué decir, estaba muerta de vergüenza.
Lourdes: ¿Eeeeh?¿De qué hablas?- miraba hacia los costados.
Se escuchó una estruendosa risa de parte de Gabriel y me miró.
Gabriel:- A mí, no me mientes... porque fui yo el empujado...- volvió a tentarse.
Quedé con los ojos abiertos y quería esconderme abajo del sillón de tanta vergüenza.
Lourdes:- Bueno, fui yo. Perdóname, no te había visto. ¿Pero todavía no me dices en dónde estoy?- ya había un poco más de confianza, además era un compañero en algunas materias y debía llevarme bien con él. Un amigo, en tanta soledad, me venía bien.
Gabriel:- Estas en mi living, es mi casa. Te encontré allí, después de haberte buscado por todos lados para devolverte los apuntes de Ortografía y estabas en ese frío banco, muy desprotegida y quise ayudarte. Vivo a tres cuadras del colegio y aunque me costó traerte en alzas, estoy felíz de que estés bien.- estaba con timidez y sólo miraba el suelo. Estaba muy agradecida por su ayuda, porque él tenía razón, podría haber corrido peligro.
Lourdes:- Gabriel - lo tomé del hombro y giró para mirarme.
- Muchas gracias...
Gabriel sonrió.
Lourdes:- Despiértate... ¡eeeh!- decía lo más pacífico posible para no asustarlo y lo samarreaba del hombro.
Chico:- ¡¿Qué pasa?!- entreabriendo sus ojos y después sonriendo.
Lourdes:- ¿Qué te pasa a ti?¿Dónde estoy?¿Quién eres?- desesperada no escuchaba respuesta.
Chico: (bostezo) - Son muchas preguntas para una persona a medio despertar. Jajaja.- se reía y no entendía por qué, no veía que estaba desesperada por saber qué me había pasado.
Se acomodó en el sillón, se estiró.
Chico:- Primero, a mí, no me pasa nada. Segundo, estas aquí porque te encontré desmayada en el banco de la puerta de la facultad. Tercero, soy Gabriel.- Aunque me dijo quién era, yo todavía no lo reconocía.
Me miraba como diciéndome que sí sabía...
Gabriel:- ¿No sabes quién soy?- se reía.
Lourdes:- Que yo sepa, no.-
Gabriel: ¿No? Voy contigo a Literatura Dramática y a Expresión y Ortografía. Hoy te encontré en el pasillo. - se seguía riendo y yo, me ponía más nerviosa por no conocerlo.
Pensé, pensé y no había caso.
Gabriel: (suspirando) - No lo quería decir, pero hoy empujaste a alguien, ¿no?.
No sabía qué decir, estaba muerta de vergüenza.
Lourdes: ¿Eeeeh?¿De qué hablas?- miraba hacia los costados.
Se escuchó una estruendosa risa de parte de Gabriel y me miró.
Gabriel:- A mí, no me mientes... porque fui yo el empujado...- volvió a tentarse.
Quedé con los ojos abiertos y quería esconderme abajo del sillón de tanta vergüenza.
Lourdes:- Bueno, fui yo. Perdóname, no te había visto. ¿Pero todavía no me dices en dónde estoy?- ya había un poco más de confianza, además era un compañero en algunas materias y debía llevarme bien con él. Un amigo, en tanta soledad, me venía bien.
Gabriel:- Estas en mi living, es mi casa. Te encontré allí, después de haberte buscado por todos lados para devolverte los apuntes de Ortografía y estabas en ese frío banco, muy desprotegida y quise ayudarte. Vivo a tres cuadras del colegio y aunque me costó traerte en alzas, estoy felíz de que estés bien.- estaba con timidez y sólo miraba el suelo. Estaba muy agradecida por su ayuda, porque él tenía razón, podría haber corrido peligro.
Lourdes:- Gabriel - lo tomé del hombro y giró para mirarme.
- Muchas gracias...
Gabriel sonrió.
jueves, 15 de abril de 2010
- Soñando -
Las ideas y mi tristeza seguían concentrándose en mi cabeza, sentía la ausencia de algo, me sentía imcompleta. Parecía ser una pequeña persona sentada en un rincón solitario de mi mente, dónde el recuerdo me había encerrado y me estaba echando en cara todos mis errores. Sólo lloraba y gritaba, pero nadie me ayudaba, me sentía olvidada, señalada y no parecía existir salida.
Abracé mis piernas y cerré los ojos. Estaba tratando de resguardarme y de tranquilizarme, pero cada vez era peor.
De repente, dejé de escuchar a esa voz que me atormentaba, estaba todo callado y tranquilo. Cuando abrí mis ojos, me encontraba sola en ese rincón y veía que alguien se estaba acercando... Traté de reonocer a esa persona, pero no parecía conocerla. Cuando lo tenía mirándome fijamente a los ojos desde arriba y extendiéndome la mano en señal de ayuda,
me desperté...
Abracé mis piernas y cerré los ojos. Estaba tratando de resguardarme y de tranquilizarme, pero cada vez era peor.
De repente, dejé de escuchar a esa voz que me atormentaba, estaba todo callado y tranquilo. Cuando abrí mis ojos, me encontraba sola en ese rincón y veía que alguien se estaba acercando... Traté de reonocer a esa persona, pero no parecía conocerla. Cuando lo tenía mirándome fijamente a los ojos desde arriba y extendiéndome la mano en señal de ayuda,
me desperté...
Capítulo 4: Culpas reclamadas
Mi llanto no cesaba y sabía que no se pasaría, era inevitable dejar todo atrás como si no hubiese sucedido. Había una razón para llorar, pero el recuerdo de él, llegaba a ser odio.
Lautaro había sido importante para mí, pero yo para él, en el momento que más me lo podía demostrar, no lo era. Después de todo, me sentí una estúpida por creer en su supuesto amor. Puedo justificar que era muy chica porque los sentimientos se pueden exagerar y terminar en el malentendido más grande que pueda llegar a existir a esa edad.
Fui más tonta, en un punto, en complacerlo con algo que estaba muy dudosa. Luego, tuve mis consecuencias... pero mi hijo no era un problema, porque un hijo es todo para uno y al no sentir el apoyo de la persona que más necesitaríamos, la vida se transforma en consecuencia.
Tantos pensamientos dando vuelta en mi cabeza, me habían debilitado un poco y esa angustia me había dado mucho cansancio, hasta que decidí caer dormida.
Lautaro había sido importante para mí, pero yo para él, en el momento que más me lo podía demostrar, no lo era. Después de todo, me sentí una estúpida por creer en su supuesto amor. Puedo justificar que era muy chica porque los sentimientos se pueden exagerar y terminar en el malentendido más grande que pueda llegar a existir a esa edad.
Fui más tonta, en un punto, en complacerlo con algo que estaba muy dudosa. Luego, tuve mis consecuencias... pero mi hijo no era un problema, porque un hijo es todo para uno y al no sentir el apoyo de la persona que más necesitaríamos, la vida se transforma en consecuencia.
Tantos pensamientos dando vuelta en mi cabeza, me habían debilitado un poco y esa angustia me había dado mucho cansancio, hasta que decidí caer dormida.
Capítulo 3: Triste ironía
Al tocar el timbre de salida, llena de apuntes que el profesor me había dejado para estudiar todo el fin de semana, iba esquibando gente en el estrecho pasillo. Estaba apurada y con ganas de salir corriendo de ese ambiente tan estresante para mí. Con el día que había tenido, era mejor descansar un poco. Estaba en camino hacia la puerta, la tenía a unos centímetros, pero con mi exagerada rapidez y con la cabeza que recién estaba agendando nuevas fechas de entrega y exámenes, más lo rara que estaba, pensando en qué iba a comer y tratando de hacer equilibrio con todas mis hojas, me descontrolé y me despisté, quedando en blanco.
Casi saliendo, tuve el error de sacar mi vista de adelante mío para saludar a alguien y accidentalmente, empujé salvajemente a una persona, que para mí, se había metido en mi camino...
Al reaccionar qué había hecho, esa persona estaba tirada a mis pies, inundado en mis hojas y lo que parecía, las de él, agarrándose la cabeza y tratándose de levantar tambaleante.
Cuando vi a ese chico, tirado allí, como me había pasado alguna vez, quedé mirándolo estúpidamente asustada. Había quedado soldada al piso porque parecía macabro lo que pasaba. Pero, yo en vez de ayudarlo como mi recuerdo, me largué correr.
Salí despavorida, sin agarrar nada de lo que había tirado y me senté en el banco de la calle, y antes de caer desmayada, traté de respirar hondo y tranquilizarme. Pero lo único que pasó fue que me agarró angustia, y sin pensar ya estaba llorando sin compasión.
No podía olvidar.... Aunque quería no podía.... Pero no podía seguir mintiéndome a mí misma, ya estaba marcada y no iba a ver nada que me remendara o me ayude a cicatrizar las viejas heridas. Atiné a acariciarme el abdomen y llorar en silencio...
Casi saliendo, tuve el error de sacar mi vista de adelante mío para saludar a alguien y accidentalmente, empujé salvajemente a una persona, que para mí, se había metido en mi camino...
Al reaccionar qué había hecho, esa persona estaba tirada a mis pies, inundado en mis hojas y lo que parecía, las de él, agarrándose la cabeza y tratándose de levantar tambaleante.
Cuando vi a ese chico, tirado allí, como me había pasado alguna vez, quedé mirándolo estúpidamente asustada. Había quedado soldada al piso porque parecía macabro lo que pasaba. Pero, yo en vez de ayudarlo como mi recuerdo, me largué correr.
Salí despavorida, sin agarrar nada de lo que había tirado y me senté en el banco de la calle, y antes de caer desmayada, traté de respirar hondo y tranquilizarme. Pero lo único que pasó fue que me agarró angustia, y sin pensar ya estaba llorando sin compasión.
No podía olvidar.... Aunque quería no podía.... Pero no podía seguir mintiéndome a mí misma, ya estaba marcada y no iba a ver nada que me remendara o me ayude a cicatrizar las viejas heridas. Atiné a acariciarme el abdomen y llorar en silencio...
Capítulo 2 (Parte II) Supuestamente... ¿Qué estoy soñando?...
Me desperté estrepitósamente, reaccionando del recuerdo, al santir el timbre de entrada. Me quedé atónita por lo que había soñado despierta, en eso pensaba mientras caminaba por los pasillos. Entré a mi sala y me senté muy callada y pensativa.
Me sentía rara y desequilibrada al recordar algo que sabía queera mejor olvidar, de lo que creía haber escapado hace tiempo.
Era un tonto recuerdo...
Ya no era esa niña de dieciséis años ...
Me sentía rara y desequilibrada al recordar algo que sabía queera mejor olvidar, de lo que creía haber escapado hace tiempo.
Era un tonto recuerdo...
Ya no era esa niña de dieciséis años ...
miércoles, 14 de abril de 2010
- Recuerdo inesperado -
Me estaba muriendo de frío y no tenía ganas de ir a la secundaria a ver las caras de mis molestos y gritones profesores. Parecía muerta por el sueño que cargaba por sólo haberme quedado, la mayor parte de la noche, hablando por teléfono con una amiga que no está pasando un buen momento.
Tenía que ir al colegio para charlar más y mejor con Aldana, además le había prometido un paseo para dispersarla un poco. El encuentro era en la puerta del colegio, para así, entrar juntas; no íbamos a la misma división, pero tratábamos de juntarnos lo más que podíamos. Con mis "ganas" de estudiar, me dirigí vestida como mi estúpido y feo uniforme un poco chueco y desarreglado, escuchando música a todo lo que daba y refunfuñando del sueño y del mal humor que me daba a la mañana. Estaba todo horriblemente nublado y yo debía caminar con mis "ganas" seis pesadas cuadras. El viento soplaba y soplaba...
Cuando me encontraba en la puerta del lugar que más odiaba en la vida, quedé hecha un soldado esperando a mi amiga, mientras sentía que mis pies se pegaban al suelo del frío que se recorría por mi cuerpo y mis seis abrigos.
Ella no llegaba. Yo empecé a insultarla, por lo menos, en diez idiomas diferentes. Tanto que me dispersé mirando como la ventizca hacía volar las hojas marones y amarillas por todo el jardín delantero del colegio y escondía el sendero que te llevaba al secundario.
Luego me había agarrado sueño y cuando ni había terminado de desperezosarme y bostezar, sentí que me empujaban, cayendo al suelo y encima de mi cabeza, todos los libros y papeles, que se volaban por la fuerte ráfaga.
Cuando decidí abrir los ojos e insultar a la persona que me había casi quebrado, con sólo levantar la vista, mi mal humor se había transformado en una tonta sonrisa...
Tenía que ir al colegio para charlar más y mejor con Aldana, además le había prometido un paseo para dispersarla un poco. El encuentro era en la puerta del colegio, para así, entrar juntas; no íbamos a la misma división, pero tratábamos de juntarnos lo más que podíamos. Con mis "ganas" de estudiar, me dirigí vestida como mi estúpido y feo uniforme un poco chueco y desarreglado, escuchando música a todo lo que daba y refunfuñando del sueño y del mal humor que me daba a la mañana. Estaba todo horriblemente nublado y yo debía caminar con mis "ganas" seis pesadas cuadras. El viento soplaba y soplaba...
Cuando me encontraba en la puerta del lugar que más odiaba en la vida, quedé hecha un soldado esperando a mi amiga, mientras sentía que mis pies se pegaban al suelo del frío que se recorría por mi cuerpo y mis seis abrigos.
Ella no llegaba. Yo empecé a insultarla, por lo menos, en diez idiomas diferentes. Tanto que me dispersé mirando como la ventizca hacía volar las hojas marones y amarillas por todo el jardín delantero del colegio y escondía el sendero que te llevaba al secundario.
Luego me había agarrado sueño y cuando ni había terminado de desperezosarme y bostezar, sentí que me empujaban, cayendo al suelo y encima de mi cabeza, todos los libros y papeles, que se volaban por la fuerte ráfaga.
Cuando decidí abrir los ojos e insultar a la persona que me había casi quebrado, con sólo levantar la vista, mi mal humor se había transformado en una tonta sonrisa...
Capítulo 2: Supuestamente, tenía sueño...
Salté de la cama como no hacía hace un largo tiempo. Me levanté bañada en sudor, con las manos tomándome el abdomen y con el corazón casi en la boca del susto. Pero al compesarme del mal momento, como pasa con cualquier sueño, me lo olvidé de lo que parecía haberme dolido o aterrado, ya ni yo sabía. Un poco más tranquila, me bajé de la cama muy soñolienta y con un fuerte dolor de cabeza. Meestaba ardendo un poco el abdomen, decidí ver debajo de mi remera, y me encontraba llena de razguños. Me asusté, pero decidí desinfectarme y creer que... "me había picado algún bicho"...
No entendía el dolor de cabeza porque sólo los tenía cuando volvía de salir con amigas o cuando me desvelaba y nada de eso me había pasado...Sólo pude suspirar, por alguno que otro recuerdo de algún dolor similar pero que no era ninguno de esos.
Me cambié y sin dar vueltas, enfilé hacia la Facultad de Literatura y Escritura.
Subía a mi bicicleta y decidí tomar viaje. Al llegar y encadenar la bicicleta en la puerta del colegio, me quedé parada enfrente de la puerta del edificio, porque un viento que me rozó la cara, me estremeció por
completo sin ningún sentido. Sólo cerré los ojos y me dejé despeinar por el soplo del viento. Pero ese viento, lo había sentido amargo y melancólico, sentía que ese viento ya lo había sentido. Quedé allí con mi dolor de cabeza que ahora, estaba en mi pecho...
Cuando lo lean me avisan (me comentan, porque me encantan) y les pongo lo que sigue del 2º capítulo... quiero darles intriga y darles una continuación del capítulo... ya van a entender...
No entendía el dolor de cabeza porque sólo los tenía cuando volvía de salir con amigas o cuando me desvelaba y nada de eso me había pasado...Sólo pude suspirar, por alguno que otro recuerdo de algún dolor similar pero que no era ninguno de esos.
Me cambié y sin dar vueltas, enfilé hacia la Facultad de Literatura y Escritura.
Subía a mi bicicleta y decidí tomar viaje. Al llegar y encadenar la bicicleta en la puerta del colegio, me quedé parada enfrente de la puerta del edificio, porque un viento que me rozó la cara, me estremeció por
completo sin ningún sentido. Sólo cerré los ojos y me dejé despeinar por el soplo del viento. Pero ese viento, lo había sentido amargo y melancólico, sentía que ese viento ya lo había sentido. Quedé allí con mi dolor de cabeza que ahora, estaba en mi pecho...
Cuando lo lean me avisan (me comentan, porque me encantan) y les pongo lo que sigue del 2º capítulo... quiero darles intriga y darles una continuación del capítulo... ya van a entender...
domingo, 11 de abril de 2010
Capítulo 1: Consecuencias
Cuando abrí el papel, sin vueltas decidí ver el resultado concreto.
Mi desesperación al ver lo que ese papel decía, hizo cambiar el rumbo de mi vida. Sólo pude llorar porque me había dejado un vacío enorme al darme cuenta y al sentirme culpable de algo que me estaba marcando más de lo que necesitaba a mi edad. Esa palabra, que ni decir en voz alta podía, me había paralizado y hecho entrar en conciencia totalmente.
Tratando de pararme de dónde había quedado casi desmayada por la noticia, necesitaba el apoyo de la persona que en esto, también estaba involucrada. Decidí buscarlo aunque estaba atormentada y pensando en lo peor, porque mi estado traería problemas en todo sentido.
Traté de explicarle con el mayor tacto posible, pero después de tantas vueltas, le confesé el problema que habíamos ocasionado.
Mientras le explicaba, vi como su cara cambiaba de expresión y sin que yo terminara, él empezó a levantar la voz.
Mi desesperación al ver lo que ese papel decía, hizo cambiar el rumbo de mi vida. Sólo pude llorar porque me había dejado un vacío enorme al darme cuenta y al sentirme culpable de algo que me estaba marcando más de lo que necesitaba a mi edad. Esa palabra, que ni decir en voz alta podía, me había paralizado y hecho entrar en conciencia totalmente.
Tratando de pararme de dónde había quedado casi desmayada por la noticia, necesitaba el apoyo de la persona que en esto, también estaba involucrada. Decidí buscarlo aunque estaba atormentada y pensando en lo peor, porque mi estado traería problemas en todo sentido.
Traté de explicarle con el mayor tacto posible, pero después de tantas vueltas, le confesé el problema que habíamos ocasionado.
Mientras le explicaba, vi como su cara cambiaba de expresión y sin que yo terminara, él empezó a levantar la voz.
De su boca nunca había escuchado tantas ofensas y reclamos.
En esto, él creía no tener la culpa y me decía que yo sola lo había buscado. Pero estaba muy conciente de que éramos los dos los factores de ese niño. Aunque parecía estar muy alterado e imparable, traté de calmarlo como pude, pero sólo terminé con una bofetada y un empujón fuera de su casa.
Ya sin él, tenía razones para quebrarme completamente después de haber estado aguantando tanto.
Quedaba sólo yo, ese embarazo y mi corazón desvastado que me pesaba más que tener un niño en las entrañas.
Empecé a pasar por días muy difíciles después de la noticia de mi hijo, por el análisis, él tenía un mes de edad y ésos últimos días de mala gestación por mis problemas emocionales.
No estaba durmiendo bien, casi no comía y sólo me deshidrataba del llanto. Al no tener el suficiente apoyo, todo se había tornado más complicado y no sabía si podría seguir adelante y menos si la persona que más necesitábamos no estaba.
Empecé a tener prematuros y fuertes contracciones al cabo de dos semanas. Al pasar por tantos espasmos, no quería hacerme atender porque ni respirar del dolor podía, tanto físico como mental. No aguanté ni dos horas, que terminé tirada y desangrándome en mi cama en estado shockeante, por eso cerré los ojos para entregarme y perderme entre mis lágrimas hasta el final que veía muy cercano.
Pero en esos minutos, minutos desgarradores, sonó mi teléfono e hizo que reaccionara aunque estaba muy débil. Al levantarlo y escuchar a una amiga del otro lado de la línea, sólo pude pedirle ayuda aunque sabía que era tarde. Ella se puso tan desesperada por mi voz quebrada y mi fuerte respiración que decidió ayudarme.
Era una ironía pensar, en el punto de estar perdiéndolo, que después de todo los problemas que me había ocasionado y después de haber cambiado ferozmente mi vida, no quería que le pase nada después de todo. Pero sólo me acuerdo de haberme desvanecido entre las sábanas mientras trataba de pedirle ayuda a mi amiga y después de poder reaccionar en una sala del hospital y enterarme de una noticia, después de todo dolorosa para mí.
No volví a ser la misma...
Novela...
Después de escuchar tantas veces que les gusta como escribo, a pedido, voy a empezar una novela.... Yo sé que va a ver gente que no le va a interesar... pero a mí no me importa.... Aquí va...
sábado, 10 de abril de 2010
Volví para explicar
Estaba perdiéndole el hilo al blog, pero era porque no tenía que escribir nada sin en verdad no era importante para mí.
En pocas palabras, me decepcioné una vez más. ¿Por qué? Porque me gustan o siento cosas por gente imposible, inalcanzable y no lo hago como si fuera un reto para mí, sólo sucede.
No es una decepción que me perjudique, porque ya estoy entrenada, porque mi corazón ya sabe qué hacer... sé que hay cosas más importante que el romance, que una relación, que un sentimiento... no nos damos cuenta que es nuestra vida.
¿Quién no pensó en hacerse lo peor sólo por no sufrir más? En esto caemos todos, pero es porque estamos inseguros y solos, pero solos porque es para que sepamos tomar decisiones, tener independencia aunque cueste. Los sentimientos los manejamos nosotros y no un amigo u otra persona.
Bueno, parecía que la iba a sufrir peor que otras veces pero salí bastante limpia. No es que me olvido y todo pasa, pero creo que tengo cosas más importantes qué pensar, cosas que querría hacer aunque nadie me tenga la suficiente fe o la confianza de que es lo quiero...
En pocas palabras, me decepcioné una vez más. ¿Por qué? Porque me gustan o siento cosas por gente imposible, inalcanzable y no lo hago como si fuera un reto para mí, sólo sucede.
No es una decepción que me perjudique, porque ya estoy entrenada, porque mi corazón ya sabe qué hacer... sé que hay cosas más importante que el romance, que una relación, que un sentimiento... no nos damos cuenta que es nuestra vida.
¿Quién no pensó en hacerse lo peor sólo por no sufrir más? En esto caemos todos, pero es porque estamos inseguros y solos, pero solos porque es para que sepamos tomar decisiones, tener independencia aunque cueste. Los sentimientos los manejamos nosotros y no un amigo u otra persona.
Bueno, parecía que la iba a sufrir peor que otras veces pero salí bastante limpia. No es que me olvido y todo pasa, pero creo que tengo cosas más importantes qué pensar, cosas que querría hacer aunque nadie me tenga la suficiente fe o la confianza de que es lo quiero...
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