-Si tu quieres...- se escuchó, mientras se perdía su proposición en el viento. Las hojas volaban rápidamente y el viento golpeaba como nunca.
Me había movilizado un poco esa simple oración, pero no podía desistir. Era más fuerte que yo, pero no sabía lo que quería. Había cosas todavía, sin cerrar en mi vida, no estaba totalmente reconstruída y no estaba preparada para volver a empezar nada nuevo...
Necesitaba tiempo y también, conocerlo más. No quería volver a hacer lo mismo, no volver a confundirme con una simple sonrisa que después se podía convertir en una tortura.
Lourdes:- Déjamelo pensarlo, por favor.- lo miré lo más amistosamente posible, tratando de no crear expectativas y ser lo menos indiferente.-
Gabriel: me miró con una pequeña mueca y sacando su mirada de la mía. - Si... me parece bien. Avísame cuando lo hayas, no sé, decidido.- se levantó de la pared, saludándome con un beso en la mejilla.
Quedé quieta y atónita, porque al sentir ese beso, sentí que parte de mí, se caía al suelo, desplomándose, sintiendo algo confuso.
Gabriel:- Mañana espero verte...- me volvió a dedicar una mirada y se marchó, dejándome parada en la medio de la calle inundada de hojas amarillas y más confundida que nunca. Debía y quería despertarme de algo que sabía que iba a terminar mal.
Victoria: ( piensa ) - En verdad, ¿qué hago aquí?. Pero tampoco puedo moverme... no quiero aunque quiera...¿Qué estoy diciendo?
Me fui en silencio por la vereda, con la mirada baja y pensante, buscando alguna razón que justificara mi reacción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario