Estaba tan felíz, sin ninguna razón, al ver a Gabriel . Me miraba tan sonriente y parecía un poco cansado, pero trataba de no aparentarlo cuando me miraba.
Lourdes: Estaba sentada en mi banco.
- Nos íbamos a encontrar en algún momento, compartimos muchas materias...-
Le dije un poco emocionada por verlo.
Gabriel: Apoyando su mano en el banco.- Eso es verdad, pero hay en algunas que no y me apena mucho no poder estar el suficiente tiempo contigo...-
Quedé demasiado perturbada al escuchar su "supuesta" indirecta. Me dió timidez su comentario, tanto que me tenté como una estúpida, poniéndome un poco roja. Eso era raro, él era una persona común y corriente.
¿Por qué tendría pudor?¿No le podía hablar por miedo a decir estupideces?
Yo no era una chica que se ponía así con la presencia de algún hombre.
A Gabriel parecía causarle un poco de risa mi reacción, mientras se sentaba en el banco de al lado y no me quitaba los ojos de encima. Me estaba poniendo un pcoo nerviosa y más vergonzosa que nunca.
Yo presentía que sus miradas y palabras no eran para molestarme o hacerme alguna broma. Cada sonrisa, cada gesto, eran por algo y esperaba que no sean porque sentía algo por mí, porque no sabía cómo actuar al respecto con esa circunstancia, después de tanto tiempo.
Estábamos en clase de Expresión, nos habían dado un ejercicio de redacción libre, cosa que me favorecía para demostrar mi talento, por eso quise aunque no podía mucho, concentrarme en la consigna.
Escribía dos palabras y era casi automático voltearme a ver que hacía Gonzalo. Lo veía, por lo menos, concentrado más que yo en lo que escribía y no me miraba para nada. Parecía estar inspirado por su cara y su sonrisas en cada palabra que veía que escribía con gran éxito y entusiasmo.
Quise escribir algo algo fantasioso, pero en la mente lo tenía a él y solamente a él. ¿Debería escribir sobre Gabriel?¿Será eso?. Reaccioné y decidí, aunque mi única idea era él, escribir algo que parecía ser de una niña de cinco años de tan malo que parecía, traté de no involucrar nada sentimental, por las dudas.
Pero ¿Por qué no? Si yo no estaba enamorada de alguien ni nadie me gustaba... No podía estar sintiendo algo por él, no podía ser tan tonta en caer una vez más y en tan poco tiempo.
Después de una media hora de estar quemándome y rompiendo hojas, vi como él dejó la lapicera y me miró con una enorme sonrisa.
Gabriel:- ¿Terminaste?- Parecía estar conforme con lo que había escrito y estaba muy pendiente, también, de lo que hacía.
Lourdes:- Creo que ni empecé... estoy bloqueada y confundida...-
Gabriel: Dándome una sonrisa de comprensión:- YA vas a saber de qué escribir como a mí... Me inspiré tanto.... bueno, algo me inspiró totalmente...(suspiró y miró el techo, quedando pensante)
No hay comentarios:
Publicar un comentario